Spider-Man: Homecoming… Peter Parker en pañales

Estamos acostumbrados a ver a un Peter Parker que, sinceramente, lo pasa bastante mal. Siempre pasando malos ratos porque no puede hacer su vida normal, porque un gran poder conlleva una gran responsabilidad, porque sus seres queridos corren grandes riesgos por su culpa y, principalmente, por la muerte de su mentor y querido tío Ben.

Bueno, en esta nueva entrega, Spider-Man: Homecoming (2017), todos esos clichés se fueron al carajo. En cuanto a esto hay opiniones divididas: nuestro querido amigo Situación, simpatizante fiel del Peter Parker ya clásico de Tobey Maguire, terminó escupiendo las propagandas de la nueva entrega, siendo evacuado por guardias del cine de turno. En cuanto a mí, mientras miraba cómo se llevaban a Situación, pensaba que esta nueva Spider-Man es una apuesta interesante.

Esta Spider-Man comienza con un Peter-Parker (Tom Holland)  quinceañero con un conflicto muy claro: quiere ser un digno miembro de Los Avengers, y para ello necesita impresionar a Tony Stark (Robert Downey Jr.). Así que, ya un poco aburrido de ayudar a viejitas a cruzar la calle y de atrapar a delincuentes pencas, busca a los más capos, encontrándose con Adrian Toomes, El Buitre (Michael Keaton) quien se construyó su traje alado y mortífero con partes de Ultron, enemigo derrotado por Los Avengers anteriormente.   

En este nuevo conflicto, básicamente, vemos a Peter Parker aprendiendo a caminar. Comete errores como loco: a veces no le achunta a las paredes con la tela-araña, se tropieza, se demora en ponerse el traje, salva al que no debía, causa destrozos, le falta perso para enfrentar a los villanos… pero todo en buena onda, en quizás la película de Marvel más “light” de todas, y eso que las otras son bastante livianitas.

Además, lo vemos muy, pero muy frágil. De verdad, hay partes en que le sacan la cresta con todo. Porque es un cabro chico! Está aprendiendo.

Y, como anunciaba antes, hay clichés que desaparecieron totalmente, lo que, personalmente, agradecí. De partida, al tío Ben lo pasaron por alto de forma magistral, porque, digámoslo, ya nos sabemos de memoria ese dramón que nos consume los primeros 20 minutos de las Spider-Man anteriores. Y hasta la delicada y anciana tía May ahora es entera MILF… o TILF, jojo.

Película bien entretenida, me reí con las tallas, me cayó bien el nuevo Peter Parker, se me hizo corta. Es verdad que es dirigida para un público de la misma edad de Peter Parker, o más cabro chico, pero, con respecto a esto, me la voy a jugar con una apuesta: Creo que esta Spider-Man es el comienzo de una saga tipo Harry Potter (Ojalá no tan mamona) en que, en su transcurso, iremos viendo a Peter Parker madurando, y junto con él, irán madurando las tramas de las películas. Me la juego con eso y me gustaría verlo en el futuro.

About Nicolas

Comunicador audiovisual vendido, fanático de las buenas historias, intento de escritor para contrarrestar el karma de lo vendido. Creo que en otra vida fui Donnie Darko.
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