Sense8: La pesadilla del Opus Dei

Una espantosa noche, Doña María Gracia soñó que prendía la tele y veía una serie creada por hermanas transgénero que mostraba relaciones hétero-homo-bisexuales como algo cotidiano dentro de un género de ciencia ficción-aventuras, casi familiar, con una trama tremendamente entretenida y una idea muy original. Una gran producción grabada en distintos países, mostrando distintos paisajes y escenarios, diversidad de culturas… todo esto y sin que nadie piense en los niños.

Doña María Gracia despertó con un grito ahogado y empapada en sudor. Se tranquilizó al darse cuenta de que sólo había sido un sueño. Se levantó para ver que todo estuviera bien en su casa, pero al pasar por la pieza de uno de sus 15 hijos se dio cuenta de que el pequeño estaba viendo tele en su aplicación de series favorita. El rosario que Doña María Gracia sostenía cayó al suelo. La pesadilla se hizo realidad.

Con los gritos imaginarios de Doña María Gracia quiero introducirlos a esta maravillosa serie de Netflix que rompe un montón de paradigmas convencionales.

Sense8 (2015-2017?) cuenta la historia de ocho personajes ubicados en distintos lugares del mundo. Un día X, los ocho personajes comienzan a percibir y sentir lo que perciben y sienten sus compañeros: están conectados mutuamente. Lo que escucha uno, lo escucha el otro, lo que  ve uno lo ve el otro, lo que siente uno lo siente el otro. Además, cada uno puede utilizar las habilidades del otro, y cada uno tiene habilidades importantes que van desde las artes marciales hasta la informática.

Estos personajes son una especie nueva, un nuevo tipo de evolución, llamados sensates. Pero, como siempre, hay humanos que se sienten amenazados con la existencia de estos nuevos seres por lo que los persiguen, los estudian y los matan.

Con esta línea argumental las hermanas Wachowski crean esta serie, metiendo a la juguera casi todas sus creaciones más icónicas, las que claramente han inspirado la serie o por lo menos están presentes a través de guiños. Hay hackers secos y peleas coreografiadas magistralmente como en Matrix (1999), hay revolución y rabia contra el sistema como en V for Vendetta (2005), y está el tema de historias en distintos contextos que se conectan entre sí, como en Cloud Atlas (2012), que según mi parecer, les quedó grande y resultó ser una ensalada de información que en formato serie hubiera resultado mejor. Quizás, luego de este pensamiento, decidieron emprender Sense8.

Hay varias cosas que hacen muy atractiva a la serie. Quizás lo que más llama la atención es la cantidad de locaciones donde fue grabada: ocho locaciones, ocho partes distintas del mundo, una por protagonista. La planificación de la producción de la serie debe haber sido una locura. Los directores que participaron se repartieron por locaciones, aunque de todas formas están los actores que a veces debieron viajar a las locaciones de sus compañeros. Un enredo gigante en la trama que se trabajó muy bien y se merece por lo menos este review.

También hay aspectos que, quizás pueden haber espantado a varios espectadores, como a Doña María Gracia, porque hay varias escenas homosexuales explícitas, entre otras cosas. Esta es la liberación total de las Wachowski (que por si alguien aún no lo sabía, antes eran los Wachowski) y quisieron plasmarla con todo en la serie. Por lo tanto es un programa totalmente arriesgado y valiente.  

Lamentablemente, y supuestamente por un tema de baja audiencia respecto al precio de cada capítulo (9 palos verdes gringos), la serie no tendrá más temporadas, dejando una 2° temporada totalmente abierta, provocándonos una vena desde el cuello hasta el talón. Penca que Don Netflix haya tomado esa decisión. Pero, quién sabe… quizás alguien más se anima a financiarla, o no? Prefiero mantener la esperanza y pensar que la producción se la va a seguir jugando, porque, después de todo, se sacaron harto la cresta para sacar adelante un proyecto no menor.

Nicolas

About Nicolas

Comunicador audiovisual vendido, fanático de las buenas historias, intento de escritor para contrarrestar el karma de lo vendido. Creo que en otra vida fui Donnie Darko.
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