Mala Junta: Santiago no es Chile

Cuando uno pone las noticias en la tele, el 99% del contenido tiene que ver u ocurre en Santiago. Son contados los casos en que se quedan pegados con noticias de regiones. Esto casi siempre pasa cuando hay terremotos o inundaciones. Pero, según los medios, prácticamente todo lo que pasa en Chile, pasa en Santiago.

Pero aparte de la región Metropolitana, hay otras 14 regiones en donde vive mucha gente y ocurren muchas, pero muchas cosas.

Y quizás no sólo las otras 14 regiones de Chile están marginadas por los medios. Hay sectores de Santiago que sólo aparecen en las portadas cuando hay noticias de robos, delincuencia, asaltos y drogas, provocando el pavor de la señora que vive en el penthouse, de dejar la seguridad de su hogar.  

A pesar de lo que se ve en el matinal, hay infinitas realidades que se viven en todas partes de nuestro país. En los distintos escenarios hay familias que viven las mismas experiencias: matrimonios, divorcios, discusiones, gente buscando pega, gente sacando la vuelta, gente buscando su camino, gente experimentando la vida.

Da gusto, de vez en cuando, ver películas o series como El Reemplazante (2012) (En QPVH somos fanáticos de esta serie (Hagan la tercera temporada!!!)), en donde se retrata una parte de la sociedad olvidada por los productos audiovisuales, o si llega a aparecer en alguna teleserie, es mostrada de forma burda y falsa. En cambio, series como El Reemplazante nos acercan más a la realidad, con personajes como el Maicol. Y una de las cosas buenas de Mala Junta (2017) es que actúa Sebastián Ayala, quien interpreta a este querido personaje.

Mala Junta sigue la línea de El Reemplazante, mostrándonos realidades cotidianas y excluidas. La película nos muestra la historia de el Tano, un adolescente a quien pillan robando en una bomba de bencina en Santiago. Debido a eso es detenido y le quitan su custodia a su madre, por lo que lo mandan al sur con su padre. En ese lugar, el Tano se encuentra con una realidad desconocida para él, fome en un principio: campo, un pueblo chico y mapuches. En este escenario, el Tano vive sus conflictos adolescentes: rebeldía, peleas con su padre ausente, y es testigo del bullying hacia su nuevo amigo Cheo, en gran parte por ser mapuche.

Y los mapuches aquí cumplen un rol protagónico, porque el Tano se acerca a sus comunidades, involuntariamente, porque son parte de la comunidad donde él vive. Será testigo de sus conflictos con un Estado totalmente ingrato.

El Tano es quizás como el espectador santiaguino acostumbrado a tener todo rápido, cuya vida sin internet o sin tele es fome y puede llegar a ser desesperante, porque se ve obligado a pensar en sus problemas y a enfrentarlos; ya no es posible evitarlos. La crisis es inminente, pero es necesaria y se convierte en una experiencia sanadora.

También el Tano es como el santiaguino que no conoce más que Santiago. En este viaje lejos de la capital, el Tano ya no será el mismo y aprenderá de las costumbres de nuevas comunidades, como la Mapuche, dándose cuenta que tampoco es tan distinta a la sociedad con la que está acostumbrado a convivir; sólo reclaman justicia.

Una película que se hace corta, entretenida de ver, que nos engancha con las personalidades de los personajes, con tintes de humor en la medida justa, con dramas conmovedores y amistades adolescentes entrañables. Nos acerca a la realidad, mostrando en algunos momentos noticias reales, recreando sus repercusiones. Nos hace testigos de lugares y gente que habíamos olvidado o que simplemente no conocíamos, y que terminamos apreciando.

About Nicolas

Comunicador audiovisual vendido, fanático de las buenas historias, intento de escritor para contrarrestar el karma de lo vendido. Creo que en otra vida fui Donnie Darko.
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