Cinco Películas para ver un día de invierno

Con estos días así, de bufandas, chalecos de lana, y estufa a parafina calentando el pan amasado con mantequilla derretida, recién salido del horno; no siempre dan ganas de salir a la calle por una cerveza bien fría – bah, bueno, sí dan ganas, pero a veces los bares están cerrados – entonces muchas veces la mejor opción es quedarse en la casa, abrazando la pierna, la pierna pelua, o – en mi caso – la caja de pizza llenita de amor y felicidad. Y, era que no, ver una película.

Esta especie de ranking tiene la única e irremediable finalidad de recomendarles películas para ese momento de paja, ternura, introspección, y aprovechar el día para terminarlo sintiéndose mejor persona. Ojo eso sí, esta lista no está llena de cursilerías y comedias llománticas ultra clichés para terminar abrazando el peluche, comiendo helado desde el mismo envase y mirando la lluvia por la ventana con cara de poto escuchando a Arjona. (Ergo, no encontrarán The Notebook). Sino películas que al terminarlas, te verás a ti, a la vida misma, y todas las decisiones que te han llevado a ser quién eres.

Sí weón, así de fuerte puede cambiar tu vida el cine.

 

Bueno, aquí vamos:

  1. Hoje Eu Quero Voltar Sozinho (Hoy quiero volver solo)  – Daniel Ribeiro, Brasil, 2014.

La película cuenta la historia de Leonardo, un niño ciego de unos quince años, que comparte su vida y sus caminatas de regreso a la casa después del colegio, junto a Giovana, su amiga de toda la vida. Lo que todo pareciera ser una linda historia de amor adolescente y un poco cursi, termina teniendo un giro muy cuático a medida que avanza la película y aparece Gabriel dentro de la historia.

Película para pensar en toda la segregación y discriminación que viven algunos cabros en el colegio, sobre todo si no cumplen con la “normalidad” que todos esperan. Niños con alguna discapacidad física, mental, y ni hablar de si tienen alguna preferencia sexual distinta. Esto es esta película, un paipazo a todos los prejuicios que hemos tenido a lo largo de la vida con el compañero gordito, el medio afeminado, el mateo, y todo lo que se aleje del zorrón bacán que se agarra a combos y todos le tienen miedo.

 

  1. El lado oscuro del corazón – Eliseo Subiela, Argentina, 1998.

Quizás el mejor ejemplo de la introspección de la que les hablaba al principio. Esta película cuenta la historia de Oliveiro, un escritor bueno para recorrer los bares de Buenos Aires buscando a la mina que sepa volar. Así, chan, chan. Ese es el argumento de la película. Suena a nada, pero a la vez puede serlo todo. Película llena de poesía, de diálogos que bien podría enmarcarlos y pegarlos en la pared.

Perfecta para combatir el dilema profundo y existencial de levantarse a hacerse algo de almuerzo. Al final del día te sentirás mejor persona después de verte a ti mismo a través de esta película.

 

  1. Valentín – Alejandro Agresti, Argentina, 2003.

Me acabo de dar cuenta que este ranking tendrá solamente películas latinas. Bah, no creo que sea coincidencia, el cine latino – en términos generales, claro está – tiene mucho más de introspección que el cine joligudense.

Elegí esta película porque creo que nadie puede salir de ella sin los mocos colgando y la garganta apretada. Aquí hay una lección de cómo hacer cine sin clichés ni cursilerías baratas, incluso con comedia y tallas incidentales, para terminar logrando una película enormemente emotiva.

Valentín es un cabro-chico-tocopilla que vive con su abuela, porque sus padres se divorciaron y no están ni ahí con él. Él, durante toda la película intenta encontrar a su mamá, pero todo relatado desde su propia mirada, con sus miedos, su inocencia y su postura de cabro chico bacán.

 

  1. El Hijo de la Novia – Juan José Campanella, Argentina, 2001.

Creo que esta debe ser como la trigésima vez que metemos esta película en algún ranking, pucha, disculpen cabros, pero puta que nos gusta. Ya hemos dicho todo acerca de ella, pero por si no lo han leído, les cuento así bien rapidito.

La historia cuenta la vida de Rafael (Ricardo Darín) quien hereda el restaurant familiar de sus padres, y debe sobrevivir al estrés que eso significa, proveedores, clientes, cuentas, etc. Mientras además debe saber llevar la enfermedad de su madre que tiene Alzheimer, y está internada en una clínica para personas de la tercera edad.

Repito, película emotiva hasta los cojones, juro por las tres últimas cervezas que me quedan en el refri que debe ser una de las películas más emotivas que he visto en la vida. Sin cursilerías baratas joligudenses, a paso lento, introspectivo, y llena de momentos para hacer pucheros.

 

  1. Los Amantes del Círculo Polar – Julio Médem, España, 1999.

Otra película de la que ya he hablado en esta paginita. No porque me guste repetir las mismas weás siempre, sino porque simplemente es una de mis películas favoritas de la vida. Julio Médem nos lleva de la manito durante los 110 minutos que dura el metraje por un camino lleno de poesía, diálogos que ya quisiera tener impresos en alguna polera, y un montón de situaciones que nos llevan a pensar en las coincidencias por  las que pasamos a lo largo de la vida.  Y cómo esas coincidencias nos van llevando a ser quiénes somos.

¿Quieres una película que te pueda hacer cambiar la vida? Bueno, muy probablemente puede ser ésta.

 

Escrito pot Gonzalo.

Gonzalo

About Gonzalo

A ratos publicista, a ratos escritor, y en los tiempos libres, hincha de la cerveza. Me gusta el rock, la pizza, y ya dije que me gusta la cerveza?
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